Miriam Robles

domingo, 30 de marzo de 2008



17 de Marzo de 2008

CRONOLOGÍA Y GENEALOGÍA MENDOCINAS
En “Apropiaciones”, trece artistas de la provincia de Mendoza ofrecen un intenso panorama contemporáneo
Esta exposición reúne a trece artistas mendocinos, seleccionados y ordenados de acuerdo con un criterio generacional.
Primero, Luis Quesada y Marcelo Santángelo, dos artistas nacidos en 1923, que iniciaron su producción en los años ’40 y que se mantuvieron activos hasta el nuevo milenio. Santángelo falleció en enero de este año y produjo hasta último momento. Quesada sigue trabajando, con dos muestras individuales concretadas sólo en el 2007. Ambos fuertemente ligados a la actividad académica en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo.
Luego, los artistas de una segunda generación, nacidos en la década del 50. Chalo Tulián, Martín Villalonga, Ramiro Quesada y Cristina Bañeros. Todos han desarrollado su obra hasta ahora y sus proyectos estéticos son muy diferentes entre sí y de inspiración muy dispar. Tulián y Bañeros son docentes en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo; Villalonga y Ramiro Quesada, no.
Siguen Marta Mom, Daniel Bernal y Miguel Gandolfo. En esta franja están los artistas que nacieron en los ’50 y ’60 y que son funcionales al tipo de relaciones desarrollado en la muestra. Su trabajo se ha insertado en el movimiento de artistas argentinos de los años ’90 y los tres forman parte de la colección de Arte Argentino Contemporáneo del Macro en Rosario y de la Colección “C/Temp” de Mendoza. Todos se formaron en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, pero ninguno es docente allí.
Por último, Sabrina Kadiahj, Federico Calle, Inti Pujol y Juan Manuel Sirk Hauser, que es el grupo más joven, sumergido en la problemática de lo contemporáneo tal como ha circulado en Mendoza en estos últimos diez años. Es decir, becas Antorchas, clínicas con artistas como Siquier, Ballesteros, Gumier Maier, entre otros. Sólo Pujol estudió en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo; el resto proviene de la fotografía, el diseño y el cine.
Pero volviendo al tema del registro generacional, este proyecto no pretende dar cuenta de un panorama histórico de las artes visuales en Mendoza entre los ’40 y el nuevo milenio en curso. Para lo que, claro está, faltarían muchos artistas.
La muestra se propone, en cambio, dar cuenta de una línea específica de relaciones internas, que se están dibujando desde que las últimas generaciones han empezado a construir un discurso histórico, a buscar una identidad, a encontrar a sus padres. Aun así, faltan artistas.
Por lo tanto, puede tomarse entonces no como un ámbito de consagración ni de señalamiento, sino como una muestra de laboratorio; algunos ejemplos que ilustran una pequeña historia que sucede en Mendoza.
En los últimos diez años ha penetrado fuertemente toda la problemática que se desata alrededor del arte contemporáneo y su situación en contextos tan acotados como Mendoza. Esta penetración ha sido extrainstitucional, por vías no académicas. Grupos de artistas trabajan desde esta nueva perspectiva y plantean un enfrentamiento con algunas políticas visuales de larga data. Otros poseen una actitud más moderada y producen una mixtura entre su propio oficio y las nuevas opciones.
Pero el fenómeno interesante aquí es el reclamo de paternidad que la última generación les está haciendo a sus antecesores. Ya no es la figura del “maestro” transmitiendo sus saberes al “discípulo”, sino más bien todo lo contrario. Los más jóvenes, armados con instrumentos de lectura del mundo contemporáneo, están revisando su pasado y reconstruyendo sus orígenes. ¿Qué buscan? Artistas que se hayan dejado conmover por lo que sucedía en su propio tiempo, que se hayan animado a innovar (si cabe el término) en su contexto. Ya no quieren ser los que iluminan con las últimas tendencias a la somnolencia institucional local, sino más bien aquellos que reconstruyen la historia y reubican las propuestas de los artistas que los precedieron en función de un nuevo relato, cuyo hilo conductor es encontrar el origen de esta inquietud de sincronizar con el mundo.

1 comentario:

andriu dijo...

hola como estas me gustaria saber como se llama la imagen de luis quesada, las de los dos personajes que estan mirando las galletitas, o al menos donde puedo saber mas de ellas, te lo agredeceria.

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