11 de Marzo de 2008
ESTRATOS (PROYECTO DE ARTE CONTEMPORÁNEO)
Es complicado resumir en unas pocas líneas los contenidos del Proyecto de Arte Contemporáneo (PAC; y, aún más, elaborar un juicio crítico que no margine y dedique la misma atención a cada una de las partes de este todo complejo, diverso y, sin embargo, conceptualmente unitario, aunque algunas de las propuestas sean difíciles de encajar en el proyecto común. Esto lleva, en una primera valoración, a establecer una línea que marca la media y a comprobar que no todos la alcanzan y la superan.Los itinerarios para el recorrido (porque no tiene sentido entrar a saco en un día y pretender haber entendido, o simplemente visto con detenimiento, todas las propuestas) de las distintas sedes, pueden establecerse atendiendo al interés -haciendo crecer la tensión conforme se produce el desplazamiento-, a la proximidad física entre los centros expositivos o partir de las apuestas conceptuales más arriesgadas y establecer visitas comparativas. Sea cual fuere el método elegido, en ningún momento se debe dejar pasar por alto el entorno, la ciudad que pisamos, las huellas del pasado que en ella se encuentran, las zanjas, derribos, obras, restos arqueológicos, todo lo que forma parte del día a día y que, por cotidiano, pasa desapercibido o se convierte en paisaje rutinario y sin interés.El primer itinerario, y es nuestra propuesta, tendría como punto de partida el Centro Párraga (el Proyecto ocupa aquí dos espacios expositivos, y cuenta con obras de Verne Dawson, Joachin Koester, Paulina Olowska,Bern and Hilla Becher, Bleda & Rosa, Jimmie Dirham, Cyprien Gaillard, Mark Lombardi, Paul Noble y Marjetica Potrc), por lo numeroso de la participación y la complejidad de las propuestas, entre las que destacan el impresionante dibujo de Paul Noble (Villa Joe, Front View), las fotografías sobre estructuras industriales antiguas de Bern y Hilla Becher, o la videoinstalación de Joachim Koester (Tarantism); para concluir en Verónicas -sin olvidar la visita al Malecón donde han estado construyendo su agujero A. Poincheval & Lauren Tixador- y enfrentarse a las cuarenta y cinco reproducciones del Perro de Pompeya, dispuestos en nueve peanas, lo que acentúa su patetismo, y con diferencias apenas perceptibles entre ellos.El segundo itinerario recorrería el Espacio AV, Santa Clara y el Museo Arqueológico, con algunas autores repetidos en el AV y otras tan interesantes como la de Diego Perrone (I pensatori di buchi), fotografías de contrastada calidad en las que se recoge el esfuerzo del trabajo construido y la fuerza telúrica, y, sobre todo, el trabajo de Illana Halperin (Nomadic Landman), detallado, coherente y de gran profundidad (aunque el pretexto, la erupción del volcán Eldffel en la isla de Heimaey que sepultó cuatrocientas casas, pueda parecer poco relacionado con el arte), Gregor Schenider y Keith Tyson completan la propuestas. En el Museo Arqueológico, Mark Dion reproduce una celda de la antigua Prisión Provincial de Murcia, con los distintos estratos de grafitos, dibujos, reflexiones, vistiendo el interior con muebles rescatados de la enfermería y en cuyo interior coloca objetos fabricados por reclusos (casi siempre punzantes y cortantes y todos de procedencia foránea); el resultado es más que correcto y se convierte en una de las propuestas clave del Proyecto. En Santa Clara, Juan Cruz intimiza desde las imágenes de su estudio con el marco arquitectónico y los espectadores. El tercer itinerario, nos enfrenta a las propuestas más controvertidas (e incluso cuestionadas): el de Lara Almarcegui, situado en la calle San Cristóbal, y la explicación del túnel construido por A. Poincheval y Laurent Teixidor. En La montaña de escombros es evidente que nos encontramos ante los restos de un derribo -deconstrucción-, ante unos restos que hablan de la presencia previa de algo que fue -un edificio, en este caso- y que ahora sólo es recuerdo en la acumulación de cascotes; el presente -apilamiento, construcción ordenada de materiales desordenados-, aparece asociado con el pasado en cuanto aquél no puede ser sin éste, ni tan siquiera en el guiño a la realidad que se puede hacer desde el concepto: somos el resultado de las ruinas/restos del pasado, y en la comprensión de este hechos donde radica la dificultad y los comentarios para todos los gustos escuchados a pie de obra, y no sólo por personas ajenas al arte (a veces, los llamados artistas olvidan que ellos, en su momento, también provocaron opiniones adversas y vejatorias sobre su obra; esto no quiere decir que conceptualmente la obra acierte plenamente).
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