PIONERAS DEL ARTE CONTEMPORÁNEO CUANDO LAS GALERÍAS NO ERAN NEGOCIO DE HOMBRES
«Aunque protestemos mucho, estamos encantadas con nuestro trabajo». Con esta frase resumía la galerista Soledad Lorenzo el coloquio «Mujeres pioneras del arte contemporáneo» celebrado en la delegación del Principado en Madrid en el que participaron Rosina Gómez Baeza, directora de Laboral Centro de Arte de Gijón; Nuria Fernández, promotora de la galería Espacio Líquido de Gijón, la escultora ovetense María Jesús Rodríguez, y las galeristas cántabro-madrileñas Soledad Lorenzo y Oliva Pérez Arauna. Muy cerca ya del Día Internacional de las Mujeres, el 8 de marzo, el programa «Ellas crean» abrió una ventana al mundo del galerismo donde la presencia femenina, aun siendo minoritaria, tradicionalmente se ha aceptado con más naturalidad que en otros sectores laborales. Rosina Gómez Baeza, encargada de conducir el debate, abrió el fuego sosteniendo: «Sigo pensando que muchas veces la mujer es enemiga de sí misma porque nos hemos refugiado en el espacio doméstico sin querer salir al espacio público. Nunca me he querido comparar con los hombres, porque si lo hacemos nos confundimos». La joven galerista Nuria Fernández relató las complicaciones que tuvo al abrir Espacio Líquido: «Una galería es el negocio más difícil que pueda haber porque no se ajusta a los cánones tradicionales de una empresa: no existen estudios de mercado, los proveedores son artistas, no fábricas, y los galeristas tenemos que crear necesidades en el público en lugar de descubrirlas». De acuerdo con sus compañeras, Nuria sostuvo que en este mundo «se entra por azar, porque si sabes lo que te espera, te lo pensarías dos veces». Espacio Líquido es la única galería asturiana presente en Arco en sus últimas ediciones, «algo fundamental para que una galería pueda darse a conocer más allá de su ciudad y que, en nuestro caso, nos ha permitido colaborar con galerías de San Francisco o Italia sin olvidarnos de Asturias e intentando que el público se involucre en la galería». La escultora ovetense María Jesús Rodríguez reconoció que su condición de mujer no fue un obstáculo cuando se inició en el mundo del arte «porque no tiene género, sino mirada y voluntades».
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