30 de Marzo de 2008
LOS CHICOS DEL MUSAC
El museo cumple mañana tres años: está al borde del medio millón de visitantes y los «desconocidos» que han expuesto en él sus obras se han convertido en «estrellas» del arte
«O está embarazada o no le gusta el arte contemporáneo». Lo primero era cierto; de lo segundo, nunca ha habido constancia. El 1 de abril del 2005 los Príncipes de Asturias inauguraban el Musac. Letizia Ortiz desató todo tipo de rumores. El museo, también. En aquella fecha casi nadie apostaba por el futuro de un centro de arte contemporáneo «sin contenido». La colección comenzaba entonces. Y con un presupuesto tan «ridículo», de dos millones de euros anuales -cifra insignificante en el mundo del arte-, que hasta los expertos se preguntaban: ¿quién va a querer venir a ver esto? Los comienzos del museo habían sido igualmente turbulentos. Costó años que la Junta decidiera construir en León el que iba a ser el centro de arte contemporáneo de la comunidad autónoma. Además, Valladolid tomó la delantera con el Patio Herreriano; disponía de un edificio «noble» y de una de las mejores colecciones de arte moderno, que años atrás León había desdeñado, con piezas de artistas tan ilustres como Picasso, Dalí, Saura, Tàpies¿ En León, inicialmente, se trabajó con un edificio de «usos múltiples»: auditorio y museo. Luego se acordó que la parcela era demasiado pequeña y Ayuntamiento y Junta decidieron dividir el proyecto y las responsabilidades. El Ayuntamiento asumiría el templo de la música; y la administración autonómica, el del arte. Luis Mansilla y Emilio Tuñón, que habían ganado un concurso de ideas, comenzaron a diseñar el Auditorio. La construcción del museo se diluyó y pocos creyeron que seguiría adelante. Finalmente, el Ayuntamiento cedió a la Junta una de las mejores y mayores parcelas de Eras de Renueva. Los plazos no se cumplieron. Tampoco el presupuesto. El edificio acabó superando los 33 millones de euros. Los mismos arquitectos del Auditorio recibieron el encargo de construir el museo. El entonces consejero de Cultura, Tomás Villanueva, anunció que ficharían a un director de «primera línea». Cuando desveló que el responsable del centro sería un «desconocido» llamado Rafael Doctor, hubo quien preguntó: ¿doctor en qué? Pero pronto el director demostró ser un especialista en «obrar milagros». Las «Emergencias» del museo La primera exposición, Emergencias, título que a muchos les pareció un guiño a cómo se habían «conseguido» las primeras obras, resultó un éxito sin precedentes en la ciudad. Nunca una exposición, y menos de arte contemporáneo, había recibido tanto público en tan poco tiempo: 140.000 personas, en seis meses. Los «incrédulos» lo atribuyeron a un golpe de suerte y a la curiosidad del público por ver cómo había quedado el edificio. Sin embargo, el Musac mantuvo el tipo en las siguientes exposiciones. Tres años después, el centro de arte de Eras de Renueva roza el medio millón de visitantes. Algunos dicen ya que Doctor es como el rey Midas. Y no sólo por la «cuenta de resultados». En los comienzos del Musac fichó como artista del museo a una Alaska en declive y abanderó su nuevo trabajo discográfico. Este fin de semana, Fangoria y su troup e reinaban en el Baile de la Rosa en Mónaco. No es un caso excepcional. Artistas desconocidos que han expuesto en el Musac se han convertido en pocos meses en «consagrados» del arte contemporáneo. Enrique Marty, Sánchez-Castillo o el leonés Daniel Verbis, prácticamente «descubiertos» por el equipo que dirige Doctor, eran algunas de las «estrellas» en alza de la última edición de la feria Arco de Madrid -el gran «bazar» del arte contemporáneo-. El balance de tres años da mucho más de sí. El edificio de Tuñón y Mansilla, en el que esta pareja de arquitectos daban «una vuelta de tuerca» a las vidrieras de la Catedral -el monumento emblemático de la ciudad-, conseguía el preciado premio Mies van der Rohe, considerado el Nobel de Arquitectura. León logró «colarse» en las páginas del New York Times gracias al Musac. El Moma también le dedicó una exposición. La Junta tiene claro que el repunte del turismo en la capital leonesa obedece, en gran parte, al «tirón» del Musac. El museo tiene el mérito de haberse convertido en el motor cultural de la ciudad. No se limita a cambiar cada tres o seis meses de exposiciones. Cada una de ellas está «arropada» por decenas de actividades: talleres, conferencias, ciclos de cine, conciertos¿ Y, paradojas del arte, el Patio Herreriano ha cerrado el 2007 con 60.000 visitantes, frente a los 140.000 del Musac. Hace tres años nadie habría apostado por ello.
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