Miriam Robles

martes, 8 de abril de 2008


1 de Abril de 2008

UNA TONTERÍA CARÍSIMA

Ayer concluía el PAC (Proyecto de Arte Contemporáneo) bajo la denominación Estratos, 20 proyectos artísticos (que según su comisario, Nicolás Bourriaud -40.000 euros ha recibido por su trabajo, según datos de la Consejería de Cultura-, tenían en común «el resto arqueológico como método de investigación en el presente o como iconología») y las propuestas de ocho galerías -de Murcia y Cartagena-, además de un ciclo de cine, conferencias y visitas guiadas para los ciudadanos a las nueve sedes oficiales del PAC.Este PAC, que ha convertido al arte contemporáneo en protagonista de la ciudad durante dos meses, ha generado una gran polémica en torno, sobre todo, a las dos intervenciones realizadas al aire libre: La montaña de escombros, de Lara Almarcegui, y Horizonte menos veinte, de los franceses Tixador y Poincheval, y al elevado presupuesto que la Consejería ha invertido en su realización -inicialmente era de 1.200.000 euros y finalmente quedó reducido a 776.000 euros, de los que 60.000 fueron para el coordinador, Carlos Urroz-.Con motivo de su clausura, este periódico se ha puesto en contacto con artistas, galeristas, docentes y políticos expertos en temas culturales para ofrecer una valoración; desde la Consejería de Cultura no se facilitarán las cifras de visitantes a las muestras hasta el próximo 15 de abril, en una rueda de prensa en la que el consejero ofrecerá su balance.«Un proyecto necesario»Así, desde la Facultad de Bellas Artes de Murcia, el profesor de Pintura Experimental y Retratos, Francisco J. Guillén, aseguraba que «es un proyecto necesario, aunque quizá como correctivo necesitaría una mejor planificación y difusión». Sobre las polémicas, Guillén decía que son positivas, aunque matizaba que «el intento de epatar delata un carácter infantil» y que «es necesaria una mayor relación con todos los integrantes del mundo del arte, como ocurre en Kassel y la Documenta, y menos acaparación por parte de los organizadores». Mucho más rotundo se manifestaba el presidente de la Asociación de Galeristas de la Región, José Fermín Serrano: «Es un desperdicio de dinero y un fracaso rotundo: muy poca gente ha ido a verlo y, desde luego, salvo el día de la inauguración, no ha venido nadie de fuera a verlo de esos 25.000 visitantes previstos. Estoy totalmente en contra de la cultura espectáculo y máxime cuando no se consigue ningún rendimiento». El artista Lidó Rico defendía el PAC afirmando que «cualquier manifestación artística de estas características está muy bien. El conjunto es positivo», pero matizaba que «los políticos deben ser conscientes de que tienen artistas con la suficiente calidad como para poder exportarlos. No se trata de caer en la murcianía pues debe mandar la calidad, pero en un futuro es una cosa planteable».La eurodiputada del PP Cristina Gutiérrez-Cortines, catedrática de Historia del Arte, aseguró no conocer a fondo el PAC, pero dijo que «la fiesta en el mercado me pareció una idea estupenda y revalorizar lo que aparentemente no tiene valor y tratar de abrir a la sociedad el arte contemporáneo es interesante». Por su parte, Lola Hernández, diputada del PSOE en la Asamblea Regional y responsable de los temas de cultura, criticó que sea «un proyecto elaborado de espaldas a la sociedad murciana y al mundo del arte, con un coste elevadísimo y más aún si tenemos en cuenta que ésta es una Región con unos índices culturales muy bajos». Además, Lola Hernández pidió transparencia económica, ya que aseguró que Cultura no ha facilitado aún las cifras desglosadas del coste total del PAC.Desde la Academia de Bellas Artes Virgen de la Arrixaca, su subdirector, Martín Páez, defendió la programación de «una serie de actividades que den espacio a las artes plásticas de hoy», pero pidió que en sucesivas ediciones «se controlen los gastos y no se actúe de espaldas a nuestra Región, porque aquí hay una trayectoria artística muy rica». Además, añadió, «es interesante que se haga arte conceptual, pero no darlo como algo novedoso cuando es una cosa ya caduca».También el artista Ángel Haro, que mañana viaja a Art París, opinó sobre el PAC: «Ha sido una tontería carísima y una inmoralidad en los tiempos de crisis que corren», y añadió que Horizonte menos veinte «ha sido una estafa, no estuvieron en el túnel, a tenor de lo limpios que salían en la foto. Los artistas tienen derecho a ser excéntricos, pero la crítica no debe ser subvencionada. Para mí es mucho más revolucionario el niño de 12 años al que detiene la Policía por hacer skate». Para Haro, «hacer un PAC siempre está bien, pero primero hay que ver cuál es el proyecto adecuado para el sitio, en qué condiciones económicas y que el dinero revierta en los artistas y no en charlatanes que vienen a estafar a comunidades periféricas». En su opinión, «nunca ha estado tan implicada la vanguardia con el poder. Habrá que revisar qué es vanguardista y si es el poder político, habrá que cerrar el quiosco y tendrán razón quienes afirman que el arte ha muerto definitivamente».

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