Miriam Robles

martes, 8 de abril de 2008


3 de Abril de 2008

EL PERFORMANCE NO HA MUERTO
La muestra "Objetual" se presenta hoy y mañana en el Museo de Bellas Artes
El cuerpo como obra de arte sigue siendo la razón de ser de muchos artistas. Así se destila no sólo de las palabras de algunos especialistas, sino de aquellos que investigan y trabajan con este género que tuvo su auge en Venezuela hace unos 30 años.
"Durante los años 70 y parte de los 80 se dio en Venezuela una intensa actividad en las vanguardias del arte corporal. El performance se ve entonces marcado por dos fuerzas que ha vivido el país: por una parte, un modo de ser del venezolano que lo hace abierto a lo internacional y a las ideas universales. Por otra; lo que han sido las dos grandes tradiciones en el arte del siglo XX en el país: la línea racional y purista: -abstracción, constructivismo, cinetismo- y, como su antagónico-complementario permanente: la herencia figurativa y organicista. A ellos, a veces con carácter de integración, viene a sumarse la otra herencia del siglo XX: la del arte conceptual", cuenta la especialista en arte, María Elena Ramos en su trabajo, Una aproximación al cuerpo de la performance en Venezuela.
Ramos recuerda que en los años 70, Caracas recibió a artistas internacionales del performance que dejaron estímulos en el ambiente y enumera a Charlotte Moorman (1975, Museo de Arte Contemporáneo de Caracas), que presentó obras de Nam June Paik, Kosugi, Yoko Ono, Roberto Breer, Joseph Beuys; y Antonio Muntadas, quien presentó su Acción-situación Hoy, en el Museo de Arte Contemporáneo, entre otros.
El crítico Carlos Paolillo explica que el performance surge como un movimiento reactivo, "tiene que ver con una nueva valorización de lo corporal, de lo teatral y de lo plástico, no es un objeto rígido, sino una acción vital, cercana al público".
Para Paolillo el performance se vincula a la danza posmoderna, a lo plástico, a lo objetual y conceptual, pero también al teatro.
Antonieta Sosa, una de las pioneras del performance en Venezuela, agrega que el género también tiene que ver con la fotografía y el video, por lo efímero. "Hay un repunte impresionante del performance sobre todo entre los jóvenes con mejor formación académica", comenta, quien en sus tiempos estudió arte en Los Ángeles, y ahora imparte clases en el Instituto Armando Reverón.
Será jurado en la próxima edición del Salón Pirelli de Jóvenes Artistas propondrá incluso crear en los museos un departamento especializado en performance, para dar respuesta a la expectativa que hay en los nuevos artistas.
Una muestra de que el performance atrapa la atención de nuevos talentos en Venezuela y América Latina, es Objetual, el espectáculo que se presentará hoy y mañana en el Museo de Bellas Artes. Once propuestas giran alrededor de un objeto inanimado: la almohada.
"A mí me interesaban sus propiedades biológicas, la almohada como fuente de ácaros", cuenta Fidel Pirona. "Reflexiono sobre lo que es el objeto y de qué manera vivimos para el objeto... cómo el objeto domina nues- tro entorno", explica Marcos Mujica.
Aidana Rico, otra de las artistas de la muestra, ratifica: "La performance nunca se ha detenido... se sigue haciendo, estamos trabajando, hay muchos trabajos que no se ven en la justa medida porque no pertenecen a un circuito".
Mujica comenta: "En los 80 el performance se vendió, en los 70 y 80 se comienza con el performance museografiable... Luego viene una decaída pero es porque el performance para los museos no es objetual, no es algo que tú vas a colgar en una pared y lo vas a sacralizar".
Así pues, el performance sigue siendo lo que fue en los 70 y 80, el arte de la no especialización, de la no clasificación, de la priorización del cuerpo, de la interacción con el público, de los escenarios no convencionales y de lo efímero.

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