Preparados, listos, ya. La feria de las vanidades del mundo del arte contemporáneo acaba de comenzar. Por delante, cinco largos e interminables días (la feria cierra a las nueve de la noche) en los que las galerías valencianas, como las del resto del mundo, intentarán vender el mayor número posible de obras de arte, que para eso han ido hasta Madrid y han pagado la cuota de inscripción después de haber superado un duro proceso de admisión que nadie sabe muy bien en qué consiste.
Un comité de selección ha valorado la «profesionalidad», «calidad de las exposiciones» y «actividad internacional» de las galerías que han mostrado su voluntad de acudir a dicha feria. ¿Que cómo se mide eso? Esa es la pregunta del millón que muchos aún se hacen el día de la inauguración. Ese comité ha contado con la participación de un valenciano, Tomás March, juez y parte en este proceso pues su galería también está presente en la feria. Ese mismo comité ha decidido la expulsión -que mal que suena- de tres galerías valencianas: La Nave, My name is Lolita y Punto. ¿Estaríamos ante el título de la novela de Carlos Marzal «Los reinos de la casualidad"? ¿Quién sabe? ¿A quién le importa? La hoguera -algunos están que arden- de las vanidades sigue su marcha.
Los coleccionistas valencianos se codean por un día con los grandes como Juan Abelló, Plácido Arango o Nicolás Mediavilla y con las estrellas mediáticas como Jorge Valdano, Luis Figo, Ana Belén o Felipe González (quien ya ha hecho sus pinitos en el mundo del arte de la mano del escultor canario Martín Chirino), porque de todo hay en la viña del arte contemporáneo.Un panal de rica miel al que acuden muchos interesados en dotarse de un pátina de prestigio intelectual. Ya ha pasado la primera jornada, en la que se cierran el 80% de las ventas.
Un comité de selección ha valorado la «profesionalidad», «calidad de las exposiciones» y «actividad internacional» de las galerías que han mostrado su voluntad de acudir a dicha feria. ¿Que cómo se mide eso? Esa es la pregunta del millón que muchos aún se hacen el día de la inauguración. Ese comité ha contado con la participación de un valenciano, Tomás March, juez y parte en este proceso pues su galería también está presente en la feria. Ese mismo comité ha decidido la expulsión -que mal que suena- de tres galerías valencianas: La Nave, My name is Lolita y Punto. ¿Estaríamos ante el título de la novela de Carlos Marzal «Los reinos de la casualidad"? ¿Quién sabe? ¿A quién le importa? La hoguera -algunos están que arden- de las vanidades sigue su marcha.
Los coleccionistas valencianos se codean por un día con los grandes como Juan Abelló, Plácido Arango o Nicolás Mediavilla y con las estrellas mediáticas como Jorge Valdano, Luis Figo, Ana Belén o Felipe González (quien ya ha hecho sus pinitos en el mundo del arte de la mano del escultor canario Martín Chirino), porque de todo hay en la viña del arte contemporáneo.Un panal de rica miel al que acuden muchos interesados en dotarse de un pátina de prestigio intelectual. Ya ha pasado la primera jornada, en la que se cierran el 80% de las ventas.
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